Hace unos meses, tenía otra perspectiva respecto a tus constantes visitas fugaces que sólo traían ansiedad, paranoia y otras cosas que prefiero no recordar. No se trata de sobrevivir a base de sueños y falsas promesas, se trata de cómo logré no proyectar todas mis ilusiones en un ser vacío, casi inexistente. No pienso entregarme del todo a una relación idílica y efímera, porque al enamorarte, ilusionarte, idealizando al otro ... entras sin pensarlo a un territorio donde la razón no existe: Siento, luego existo.
La cartita de reclamos? Misión abortada. Hay mucho por hacer.
No hay comentarios:
Publicar un comentario